Sobre la silla nuestras ropas a la espera del amanecer, momento en que las recogeremos para vestirnos

Si hoy fuera ese día
en que sin pensar
me separe de ti,
creeme;
que no lo haría,
pues hoy me he dado cuenta,
que desde entonces
no puedo vivir sin ti,
y tu recuerdo,
brota en mi memoria,
y... al evocar tu voz
cálida, como suave brisa,
mi pensamiento lleno de ilusión
trae a mi...tu presencia,
cuanto he deseado,
volverte a encontrar,
sin embargo,
el tiempo
ha borrado nuestros pasos,


en que sin pensar
me separe de ti,
creeme;
que no lo haría,
pues hoy me he dado cuenta,
que desde entonces
no puedo vivir sin ti,
y tu recuerdo,
brota en mi memoria,
y... al evocar tu voz
cálida, como suave brisa,
mi pensamiento lleno de ilusión
trae a mi...tu presencia,
cuanto he deseado,
volverte a encontrar,
sin embargo,
el tiempo
ha borrado nuestros pasos,

Salí a la calle alborozadamente
mientras tu te asomabas a la puerta
mirándome encendida y sonriente.
Volví la cara en dulce arrobamiento,
y sin dejarte de mirar siquiera,
salté a un tranvía en raudo movimiento;
y me quedé mirándote un momento
y sonriendo con el alma entera,
y aún más te sonreí... Y en el tranvía
a un ansioso, sarcástico y curioso,
que nos miró a los dos con ironía,
le dije poniéndome dichoso:
-«Perdóneme, Señor esta alegría.»

mientras tu te asomabas a la puerta
mirándome encendida y sonriente.
Volví la cara en dulce arrobamiento,
y sin dejarte de mirar siquiera,
salté a un tranvía en raudo movimiento;
y me quedé mirándote un momento
y sonriendo con el alma entera,
y aún más te sonreí... Y en el tranvía
a un ansioso, sarcástico y curioso,
que nos miró a los dos con ironía,
le dije poniéndome dichoso:
-«Perdóneme, Señor esta alegría.»
Yo ya me despedía.... y palpitante
cerca mi labio de tus labios rojos,
«Hasta mañana», susurraste;
yo te miré a los ojos un instante
y tú cerraste sin pensar los ojos
y te di el primer beso: alcé la frente
iluminado por mi dicha cierta.
cerca mi labio de tus labios rojos,
«Hasta mañana», susurraste;
yo te miré a los ojos un instante
y tú cerraste sin pensar los ojos
y te di el primer beso: alcé la frente
iluminado por mi dicha cierta.
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