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sábado, 9 de mayo de 2009


Sobre la silla nuestras ropas a la espera del amanecer, momento en que las recogeremos para vestirnos
Si hoy fuera ese día 
en que sin pensar 
me separe de ti, 
creeme; 
que no lo haría, 
pues hoy me he dado cuenta, 
que desde entonces 
no puedo vivir sin ti, 
y tu recuerdo, 
brota en mi memoria, 
y... al evocar tu voz 
cálida, como suave brisa, 
mi pensamiento lleno de ilusión 
trae a mi...tu presencia, 
cuanto he deseado, 
volverte a encontrar, 
sin embargo, 
el tiempo 
ha borrado nuestros pasos, 



Salí a la calle alborozadamente
mientras tu te asomabas a la puerta
mirándome encendida y sonriente.
Volví la cara en dulce arrobamiento,
y sin dejarte de mirar siquiera,
salté a un tranvía en raudo movimiento;
y me quedé mirándote un momento
y sonriendo con el alma entera,
y aún más te sonreí... Y en el tranvía
a un ansioso, sarcástico y curioso,
que nos miró a los dos con ironía,
le dije poniéndome dichoso:
-«Perdóneme, Señor esta alegría.»




Yo ya me despedía.... y      palpitante
cerca mi labio de tus labios rojos,
«Hasta mañana», susurraste;
yo te miré a los ojos un instante
y tú cerraste sin pensar los ojos
y te di el primer beso: alcé la frente
iluminado por mi dicha cierta.

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